Buscando el sentido de la Navidad: cuando un festejo tan popular es en realidad un gran desconocido.

Al llegar las fechas navideñas es común encontrarse con dos tipos de actitudes personales: los hay grandes abanderados del espíritu navideño, y los hay reacios a todo lo relacionado con la navidad. Pero, ¿sabemos realmente qué se celebra con esta festividad culturalmente extendida en muchos países?

Sentido de navidad

El sistema de creencias que se va formando en la temprana infancia hace replantearse una y otra vez, cada costumbre que como adultos tenemos incorporada (tanto si somos madres/padres como si somos profesionales vinculados con la crianza en la escuela, etc). Es vital revisar el significado que nos lleva a celebrar las fiestas, y en este caso, lo haremos con la Navidad.

Todo lo que vivimos cerca de los niños, va formando en ellos una pauta que dará sentido a lo que están festejando. Los niños aprenden por imitación, ellos son especialistas en el arte de imitar, no sólo lo que ven en el exterior sino también lo que los adultos viven en su interior.

Para ellos es necesario sentir que lo celebrado tiene un sentido interno en las personas, más allá de las formas externas típicas de la fiesta, es decir, prevalece el motivo por el cual sus referentes se acercan a la Navidad en vez del consumismo de los regalos, detalles decorativos y comidas extraordinarias.

Sin entrar en aspectos religiosos, la Navidad es un momento de encuentro con uno mismo.

Puede que se nos olvide que gracias a las estaciones entramos en los procesos que vamos viviendo con cada festividad que celebramos (religiosa, pagana, ancestral, etc). Cuando el otoño empieza y se van haciendo más cortos los días, llega también el viento, el frío, a veces incluso lluvia…… y muchas personas se encuentran decaídas en el ánimo interior.
Es en ese momento cuando entramos en contacto con la naturaleza y la sabiduría que ella nos muestra. Aprendemos a entrar en el silencio, en el recogimiento, y en la luz del hogar.

A mediados del mes de Diciembre, llega la magia: el solsticio de Invierno. Nuevamente la naturaleza nos muestra que desde ese momento los días comienzan otro camino de ir hacia la expansión, de nuevo, volver a la Luz.

Ir paso a paso retomando fuerzas y cobrando alegría, desarrollar actitud de valentía en superar esos retos ambientales, sin duda, fortalece al ser humano. Ese conocimiento, le llega al niño.

Preparando el camino Navideño con los niños

De esta forma ayudamos a los niños a crear un ambiente armónico sin excesos cuando empezamos a preparar con ellos el festejo.

Cada lugar geográfico lo celebra según sus tradiciones culturales propias. Por ejemplo, encontramos a San Nicolás con sus naranjas y chocolates en los Países Bajos; En Alemania y centroeuropa se viene preparando el camino desde San Martín y la fiesta de los faroles iluminando los bosques en los paseos; países de tradición cristiana viven el Adviento como tiempo pre-navideño; en la tradición judía se celebra Hanouka (el gran festival de la Luz), etc.

Cómo crear espacios en casa y en el cole donde adultos y niños participen en el ambiente hogareño-navideño.

Cocinar en familia en Navidad
Preparando galletas en familia durante la navidad

Es muy útil preparar un calendario de adviento para ir tomando conciencia de los días que faltan para la gran reunión, el gran festejo, la Navidad.

Si los niños son pequeños, sería recomendable que descubran los tesoros que trae cada día disfrutando de esa alegría, y cuando los niños son más grandes incluso pueden ser ellos quienes preparan las sorpresas para cada día (bellotas, pequeños poemas, piedras especiales, canicas, etc). Las versiones comerciales suelen traer chocolates. Si es posible que el adulto lo prepare, será más auténtico y saludable para el niño.

Una cuerda con 24 pinzas y en cada pinza un saquito con sorpresa es una opción sencilla y fácil para todos los hogares.

Se puede ir recopilando alguna canción típica de estas fiestas, los conocidos villancicos, y aprender a cantar en casa algún rato o día señalado en la familia.

Despertar la cualidad sonora y la inteligencia musical creando algún instrumento de esta época, puede ser también un trabajo interesante para hacer con los más jóvenes, y recuperar las tradiciones musicales tan ricas de cada lugar: zambomba, pandereta, palo de lluvia, cascabeles…..

Dedicar un momento a la cocina y preparar ricas galletas, hacer velas de cera de abeja, visitar a amigos y personas que se sientan un poco solas. Es tiempo de compartir los dones que cada uno trae al mundo, para crear una comunidad amorosa y feliz.

¿Volverá el Espíritu Navideño? Que cada uno decida, y disfrute de la forma más coherente con su sentir personal estos días.