7 ejercicios para tener más inteligencia emocional en la oficina

En el entorno laboral, la inteligencia emocional mejora la comunicación en las relaciones interpersonales y permite a los empleados tomar decisiones certeras sin dejarse llevar por emociones negativas

Importancia de la inteligencia emocional en el trabajo

Las emociones son diversas y complejas. Entenderlas y dominarlas facilita tu convivencia con quienes te rodean y contigo misma. Por esta razón, el manejo de la inteligencia emocional ha tomado mayor importancia en áreas como la psicología y el coaching.

Los empresarios que buscan optimizar la relación entre sus empleados también han comenzado a poner su interés en la inteligencia emocional. Sobre todo, en los lugares de trabajo donde las personas están expuestas a situaciones de estrés, presiones y molestias.

Practicar la inteligencia emocional en la oficina es clave para crear un ambiente sano y positivo. Ello favorece el cumplimiento de objetivos y el bienestar psicológico. Por ello, te enseñaremos 7 ejercicios que te ayudarán a potenciar esta habilidad.

Aprendamos sobre inteligencia emocional

La inteligencia se asocia con la capacidad de búsqueda y análisis de información con el fin de razonar y tomar decisiones efectivas frente a situaciones complejas. Cuando se le suma lo emocional; hablamos de la habilidad para reconocer y gestionar emociones en ti misma y en los demás.

Así, la inteligencia emocional permite generar la empatía y el entendimiento suficiente para razonar de una manera más amplia. El primer paso es ser capaz de dominar tus emociones, no ellas a ti.

Suena fácil, pero puede no serlo. Para ayudarte en esta tarea, debes conocer las 5 habilidades que conforman la inteligencia emocional:

Autosuficiencia

En este plano, se debe ser capaz de reconocerse a sí mismo a partir de las fortalezas y debilidades. Así como de los valores y las metas personales que impulsan las acciones. Una vez hayas identificado estos puntos, pregúntate cómo impactan en los demás.

Autosugestión

Se refiere a la capacidad de controlar los sentimientos impulsivos que afectan negativamente tus estados ánimo y por ende, tus relaciones. Esto no quiere decir que debas bloquear tus emociones, sino identificarlas y reconocer qué las causa.

Motivación

Se conoce como la capacidad de encontrar placer en el esfuerzo por el cumplimiento de un objetivo. Es lo que te permite conocer tus pasiones, aquello que te genera optimismo y disfrute.

Empatía

Este es un concepto clave en inteligencia emocional. Se trata sobre comprender la complejidad del mundo emocional de las demás personas. Lo que se espera es que tengas consideración con lo que sienten los demás. Sobre todo, cuando debes tomar decisiones importantes con repercusión en ellos.

Habilidad social

Se fundamenta en la capacidad de construir relaciones interpersonales orientadas hacia tus objetivos. Dominar la persuasión y la influencia es crucial para ser socialmente hábiles.Consejos para aumentar la inteligencia emocional en la oficina

Aumenta tu inteligencia emocional en la oficina

Partiendo de estos 5 principios, existen algunos ejercicios que te guiarán para gestionar tus emociones en el ambiente laboral. Te proponemos los siguientes:

1. Identifica tus emociones

En lugar de dejarte llevar por la alegría, la rabia o la tristeza, este ejercicio te invita a tomar decisiones con detenimiento analizando qué emociones experimentas. En la toma de decisiones, los estados de ánimo pasajeros pueden influir en la elección.

Entonces, cada vez que tengas frente a ti una propuesta, reconoce que estás sintiendo en ese momento antes de hacer una decisión. Así evitarás que emociones impulsivas se conviertan en un obstáculo para el logro de tus metas y objetivos.

2. No juzgues tan rápido tus sentimientos

El proceso para reconocer tus emociones resulta de una introspección profunda. No asumas lo que sientes de inmediato porque podrías estarte sugestionando. Toda vez que sea posible, tómate un tiempo para reflexionar.

Este ejercicio propone contrastar tus sentimientos con las realidad. Como mencionamos anteriormente, no se trata de bloquearte sino de entenderte. Con la práctica, dominarás tus sentimientos y sabrás qué hacer ante situaciones similares.

3. No hay buenos ni malos

¿Alguna vez te has detenido a pensar en todo lo bueno que te ha pasado? Pocas personas lo hacemos porque la mayoría están acostumbradas a pensar solo en los problemas y los aspectos negativos. Esto se debe a que el cerebro está diseñado para buscar y resolver problemas.

En inteligencia emocional, no hay emociones buenas ni malas. Se trata de buscar un equilibrio. Por ello, comienza a hacer un recuento de las cosas buenas que ocurrieron durante el día. Ello te ayudará a convertir incluso las malas experiencias en buenas mediante el agradecimiento.

4. Conoce tus emociones a profundidad

Existe un abanico de emociones. Entre ellas, hay 5 básicas: alegría, tristeza, miedo, ira y asco. Estas se combinan con otras emociones conocidas como secundarias.

De esta manera; podemos sentir tristeza y decepción o alegría y euforia al mismo tiempo. Identificar qué emociones básicas y secundarias experimentas te ayudará a comprenderte a ti misma y a los demás.

5. Aprende de los gestos

Las palabras son parte de la comunicación, pero no son el único medio para transmitir ideas y emociones. Otros aspectos como el tono de voz, gestos y expresiones también las revelan.

Un buen ejercicio es controlar tu comunicación no verbal cuando estés expresándole alguna idea a tus colegas. Así, lo que digas será concordante con lo que demuestras. Aprender de los gestos también es útil para reconocer lo que sienten tus compañeros de trabajo y te ayudará a comunicar mejor con ellos.

6. Desecha pensamientos innecesarios

Tu inteligencia emocional se puede ver afectada por los pensamientos que tengas. Por ejemplo, pensar por mucho tiempo en una situación negativa no te permitirá reflexionar sobre tus emociones y lo que quieres comunicar. El objetivo es desechar aquellos pensamientos que no aportan beneficios.

7. Se protagonista de la comunicación

Cuando quieras tratar un problema con inteligencia emocional, conviértete en parte de la situación. Las demás personas sentirán tu empatía y tu apoyo. Lo importante aquí es aprender a comunicarse en primera persona.

Por ejemplo, evita decir cosas como “todo sale mal por tu culpa”. En su lugar, elige decir “ya que tenemos este problema, pensemos cómo solucionarlo”. Es una forma creativa de mejorar la dinámica de trabajo demostrando empatía.

No solemos gestionar nuestras emociones, así que puede parecer difícil al principio. Por ello se dice que la inteligencia emocional se debe practicar diariamente. Cuando logres dominar tus emociones, verás que tus relaciones interpersonales y tu perspectiva sobre las dificultades mejorarán.