Mamas Minimalistas

Mucho se ha oído nombrar al minimalismo en áreas como la arquitectura, pintura, decoración, el diseño, y últimamente, como un estilo de vida.

Sin embargo, pocos sabemos que la palabra minimalismo es una traducción literal del inglés, y que en realidad se debería decir “minimismo”. Y es que se trata de una corriente de pensamiento que se originó en Estados Unidos en 1960, que reflexionaba sobre las bondades de simplificar todo a lo mínimo.

El minimalismo fue ampliando su campo de influencia hasta conformar un estilo de vida (influenciado por el diseño tradicional japonés y otras culturas orientales). Este se plasma en la decoración minimalista que hoy día no es otra cosa que identificar lo esencial y deshacerse de todo lo que sobra.

Maternidad minimalista: orden y simplicidad en casa

La crianza de los hijos supone un gran reto en nuestra vida. Igualmente lo es superar la tentación permanente a la que estamos expuestas las madres por un mercado dirigido específicamente a nosotras. En un descuido, nos llenamos de cacharros (con obsolescencia programada) de crianza en casa.

La regla del “menos es más” del diseño minimalista puede sernos de gran ayuda a la hora de mantener el orden y la simplicidad en nuestro hogar. Pero, aunque necesitamos volver a lo esencial, no se trata de vivir como en una tribu prehistórica.

De lo que aquí se trata es de volver a objetos simples con formas puras, sin estridencias. Que permitan tener no solo una función básica, sino múltiples funciones.

Para ocuparnos de lo importante, volvamos la mirada a muebles, complementos de decoración mininalista, ropa o juguetes que puedan cumplir varias funciones, adaptándose a las necesidades de cada etapa de nuestra familia.

Los pisos minimalistas y sus ventajas para la crianza

El estilo decorativo para crear un piso minimalista implica apostar por estancias con tonos neutros, muebles sencillos y espacios diáfanos.

El diseño y la decoración minimalista nos ofrecen muchas ventajas si tenemos niños en casa.

  • Los textiles de cortinas o cojines en tonos neutros y sobrios confeccionados en telas rústicas, como el lino, encajan con este estilo decorativo. Son resistentes a los lavados frecuentes y al uso intensivo.
  • Los muebles de líneas simples, baja estatura y más anchos que altos y estrechos aportan un diseño minimalista. Son ideales para utilizarlos con pocos o ningún adorno que tu niño pueda romper, morder o tragar. Además, los muebles hechos en maderas nobles pueden tener varias vidas. Una vez al año, por ejemplo, se pueden poner a punto mediante una capa barniz, un lustrado o un reciclado en toda regla.
  • Los suelos de madera ofrecen una calidez ideal para que tu niño gatee o camine descalzo o en calcetines, lo cual favorece su desarrollo motor.
  • Los espacios diáfanos, que no vacíos, favorecen la movilidad del niño. Tanto si aún no camina como si ya lo hace, agradecerás no verlo tropezar a cada paso con complementos decorativos como lámparas de pie o estatuas.Es verdad que la maternidad dura toda la vida, pero la crianza son solo unos años. Por ello, igual merece la pena reflexionar en que la felicidad se alcanza acumulando experiencias en lugar de cosas.