Ser mamá y estar en forma

Recuperar la figura tras el parto supone un reto añadido a superar junto con los despertares nocturnos, la falta de sueño y hasta el escaso tiempo para alimentarse bien.

Si antes estábamos preciosas con una tripa de 12 kg, ahora, y de un plumazo, se espera de nosotras que, cual actriz de Hollywood, tengamos un tipazo como si nada hubiera ocurrido.

Ser una mamá en forma debería ser una aspiración, no una obsesión, y además por una cuestión de buena salud, para dedicarnos a criar a nuestro bebé con energía.

Para empezar a recorrer este camino con buen pie, porque no es una meta, sino una trayectoria, lo mejor que podemos hacer es querer y aceptar nuestro cuerpo de mamá. Porque cuidar nuestro cuerpo empieza por quererlo.

Pequeños gestos para empezar a ser una mamá en forma

Nuestras tareas maternales se verán afectadas por la nueva condición de peso, flexibilidad y tonicidad muscular. Para evitar sobrecargar nuestro cuerpo, hemos desarrollar una actitud atenta a la postura de nuestra espalda, lo que se llama higiene postural.

Procura mantenerte siempre derecha, aunque no rígida, y con la cabeza erguida. No te maltrates con posturas forzadas. Si te agachas (para coger al bebé, juntar un juguete del suelo, o lo que sea) hazlo flexionando las rodillas. Si subes escaleras llevando peso, coloca el peso a la altura del pecho.

Cuando porteas a tu bebé, asegúrate de que su peso está integrado a tu postura. Mantente derecha conformando una unidad con él en la posición correcta.

Cuando empujes el carro de paseo, hazlo con los músculos de la parte superior de brazo (tríceps), y vigila que la parte superior del antebrazo y tu puño estén en línea recta (y que no se quiebre la muñeca). Y no olvides de mantener una postura derecha (sí, porque muchas adoptamos la postura de quien empuja un camión).

Utiliza un banco para coger cosas que estén más arriba de tu altura, no fuerces tus cervicales ni el hombro porque si amamantas estas zonas se resentirán aún más.

La clave para ser una mamá en forma

La clave para ser una mamá en forma es encontrar una actividad que disfrutes y que encaje en tu horario y estilo de vida, entonces lo sentirás más como una necesidad que como una opción.

Encontrar tiempo para ejercitarse es una misión imposible para muchas nuevas madres. Así que en vez de apartar tiempo para ponernos en forma, hay que incorporar el ejercicio en nuestras actividades cotidianas.

Algunas sugerencias para convertirnos en una mamá en forma

  • Caminatas con el carro de paseo. Puedes ir a buen ritmo unos 10 minutos, o hacer sprints cortos.
  • Caminatas de 15 a 20 min. porteando al bebé. Asegúrate de no subir cuestas pronunciadas, y sobre todo que el portabebé no te lastimes el hombro, cuello o espalda.
  • Ve caminando a tu trabajo, con deportivas, o haz parte del trayecto caminando.
  • Informate y apuntate a actividades deportivas de madres con niños pequeños. Y si tienes un grupo de amigas con bebés, reúnanse para hacer actividades deportivas.

Sí se puede! Lo importante es integrar la actividad física a nuestra vida diaria y no verla como un esfuerzo adicional, porque en este caso específico, nadie puede hacerlo por nosotras.