Te de queso y sus beneficios

La hora del té ya no es lo que era, porque muchos se apuntan a probar el té de queso que arrasa tras cruzar fronteras desde Taiwan y desembarcar en el mundo occidental.

Desde hace un tiempo que los asiáticos vienen adoptando modas, vocabulario y costumbres occidentales entre otras cosas. Sin embargo, el viaje inverso se realiza más bien a través de la gastronomía, que viniendo de Asia es muy variada y sorprendente.

El té de queso es una infusión coronada por una gruesa capa de queso crema o queso batido, convertida en una nueva tendencia foodie. A simple vista lo podemos comparar con una taza de capuccino y su crema en la superficie, o un vaso de cerveza con su correspondiente espuma.

En los mercados asiáticos, el té de queso no es una novedad, pero se ha vuelto muy popular tras su desembarco en Estados Unidos y en las redes sociales.

Una combinación insólita

El té y el queso son alimentos que tienen sus respectivos adeptos. A los ojos de un novato, su combinación se antoja cuanto menos insólita.

No obstante esta combinación resulta muy sabrosa pues el té que consumen los asiáticos (verde, negro o matcha) tiene un sabor amargo que la espuma de queso disimula muy bien.

Una bebida con etiqueta

El té de queso puede consumirse frío (incluso agregando cubitos de hielo) o caliente. En cualquier caso, apreciar todo su sabor correctamente tiene su truco ya que la crema de queso, que le da el toque especial a la infusión, se queda en la parte superior.

Por ello, hay que inclinar el vaso unos 45º para saborear una pequeña parte del queso batido y a continuación beber un sorbo o dos, con una pajita, del té que se encuentra más abajo.

Una vez degustado cada ingrediente por separado, agitamos el vaso para mezclarlos y saborearlos en todo su esplendor.

Prepara tu propio té de queso en casa

Hacer largas colas en los comercios que los venden no es imprescindible para degustar un té de queso, pues puedes hacerlo tú mismo en casa. Para ello, necesitarás los siguientes ingredientes:

  • 1 taza de crema fresca
  • 1 cucharada de queso crema
  • 1 taza de leche
  • 1 cucharada de leche condensada
  • 1 cucharada de azúcar y ½ cucharadita de sal

Lo primero que hay que hacer es el té propiamente dicho, así que prepáralo calentando el agua primero, agregando la bolsita de té después, y que repose unos minutos.

Si lo vas a tomar frío puedes esperar a que la bebida se enfríe o bien, puedes agregar hielos si no dispones de mucho tiempo.

En otro recipiente coloca la crema fresca y agrega el queso crema removiendo hasta que se mezclen. A continuación, añade lentamente, la leche fresca y la condensada, el azúcar y la sal realizando suaves movimientos hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. A continuación, hay que batir la mezcla rápida y enérgicamente con una varilla o con una batidora, a fin de que se forme la espuma. Luego reservar y dejar enfriar.

Para la presentación, elige un vaso alargado y agrega primero la infusión hasta ⅔ del recipiente y seguidamente, vierte, con suavidad (para evitar la mezcla), la crema de queso. Algunos sibaritas espolvorean polvo de té matcha, cacao o canela sobre la crema para darle un toque exótico, más aún si cabe.

En España aún no tenemos noticia que puedas adquirir el té de queso preparado, pero en los países asiáticos y Estados Unidos lo venden incluso en frappé, e invitan a probarlo con queso cheddar, gruyere, cabrales y otros… pues resulta mucho más deliciosa de lo que parece.