Moda Sostenible o Sustentable

“Moda es aquello que pasa de moda” decía Coco Chanel. Es precisamente esta forma de concebir el mundo en general y el ámbito textil, en particular, lo que nos lleva a la necesidad de hablar de moda sostenible, slow fashion o moda ética, tres sinónimos para designar la alternativa a la moda convencional.

El cambio de estación inevitablemente influidos por los medios y grandes corporaciones implica un cambio de armario. ¿Cuántas veces no has recogido la ropa de verano, sacado la de invierno y desechado la que ya no te pones? ¿Tan solo un invierno puede servirnos una prenda?

El aumento constante de la producción textil y su impacto en el entorno hace que hablemos de la moda sostenible más como una urgencia que como una tendencia. En concreto, el pasado 2018 en nuestro país, de media cada persona gastó 429,3€ en ropa y 566,7€ si incluimos el calzado, según el informe El sector textil en 2018 publicado por EAE Business School. Cifra que las previsiones estiman que aumente año tras años alcanzando los 499 € en atuendo y 657,6 € teniendo en cuenta los zapatos también.

Es cierto que cada vez nos preocupamos más por el impacto que tienen nuestras acciones y, en este caso, nuestras compras, en el medioambiente, no obstante, cuando nos tientan con una oferta inigualable este compromiso queda relegado en favor de satisfacer nuestro impulso de compra. Abre tu armario y piensa en la huella de todas las prendas que cuelgan. Ahora sé sensato/a ¿podrías vivir con la mitad, incluso, con la mitad de la mitad de toda la ropa que tienes?

Por si todavía no lo sabías, las prendas que ya casi no caben en tu armario forman parte del segundo sector más contaminante, el textil, solo por detrás del petrolero. El consumo elevado de agua necesario para la fabricación de prendas —segundo consumidor mundial de agua según la ONU—, las emisiones de CO2 a la atmósfera o la utilización de tintes tóxicos que acaban en ríos o mares, son algunas de las razones que convierten a la moda en una de las principales causas del cambio climático.

Este sector, consciente de su impacto ambiental ha dado un giro a sus políticas surgiendo así la moda sostenible como alternativa. Muestra de este compromiso, además de todas las acciones que distintas marcas resaltan para poner de manifiesto su contribución a la mejora del entorno, es el recientemente firmado Fashion Pact, en el que se recogen una serie de medidas que pretenden mitigar el impacto ambiental de este sector.

¿Qué es la moda sostenible?

Podemos decir que la moda sostenible es la alternativa benigna a la moda convencional. Es aquella que tiene en cuenta su impacto ambiental y busca soluciones que lo reduzcan, de este modo, tiene en cuenta todo el ciclo de vida de una prenda y cómo cada una de sus fases pueden perjudicar al planeta. Así, hablamos de moda sostenible cuando se tienen en cuenta la esfera ambiental, social y económica.

Es quizás lo ambiental lo más importante cuando mencionamos la moda sostenible pues como decíamos antes la industria textil es la segunda más contaminante del mundo. En este sentido, esta opción responsable con el planeta busca reducir la explotación de recursos de la naturaleza así como utilizar materias que puedan ser reciclables. También vela por la protección de los derechos de los trabajadores de este sector y, en definitiva, el lucro económico queda relegado y sustituido por el beneficio ambiental.

¿Cuándo podemos hablar de moda sostenible?

Para hablar de moda sostenible se deben cumplir una serie de supuestos y contar con las características propias de esta alternativa que intenta mitigar el impacto de la industria textil en el planeta. Veamos algunas:

  • Materia prima utilizada: es primordial el uso de materias responsables con el medioambiente —reciclables mayormente— olvidando así la utilización de elementos químicos.
  • Proceso productivo: ser eficientes en la producción empleando la menor cantidad de energía posible.
  • Transporte: en la moda sostenible al igual que en el resto de bienes y servicios, la sostenibilidad pasa por la producción local. De nada sirve que empleemos recursos naturales y no contaminantes o que los procesos sean eficientes si luego tenemos que transportar la prenda miles y miles de kilómetros hasta el consumidor final.
  • Derechos de los trabajadores del textil: ya hemos dicho que la moda sostenible además de tener en cuenta el impacto ambiental también actúa en el ámbito social y económico con la intención de mejorarlo. Así, respetar los derechos y ofrecer salarios y condiciones dignos, por ejemplo, son una forma de cuidar la sociedad y fomentar un reparto más justo de la riqueza.
  • Gestión de los residuos: de la misma forma que importa la producción de una prenda de ropa, lo hace la gestión de los residuos que genera cuando ya no se puede utilizar más. En este sentido, además de reciclarla, durante su elaboración se debe pensar en la vida útil de la misma y hacerla lo más duradera posible con el fin de reducir la generación de los millones de residuos derivados de la industria textil.
  • Comercio justo: ofrecer prendas más duraderas, con materias que respetan el entorno y pagar salarios justos es cierto que encarecen el precio de la prenda final. Un precio que es mejor pagar si con ello evitamos un coste ambiental más elevado como el que ya sufrimos por el cambio climático.

Como podremos comprobar cuando salimos de compras, cada vez son más las marcas que cuelgan las etiquetas de ‘moda sostenible’ en sus prendas. No obstante, hay que tener cuidado con según qué firmas pues su propósito no es otro que lucrarse enmascarando en el cuidado y protección del medioambiente.

Esperemos que la moda sostenible nunca pase de moda.